Petra la ciudad de Piedra

La ciudad de PetraCuando Roma anexionó Petra a su imperio, en el año 106 d.C., unas 30.000 personas vivían en la que fue capital del reino Nabateo. Han transcurrido dos mil años, pero las sombras de la antigua Petra perviven aún en el desierto del sur de Jordania. Las fachadas de sus edificios asoman tras los montículos de rojiza arenisca, conservando el misterio de una ciudad desaparecida.

El redescubrimiento de Petra

Dicho misterio sirvió para que el arqueólogo suizo Johann Ludwig Burckhardt dedicara su vida a la búsqueda de Petra. Fue en el año 1812 cuando, disfrazado de beduino, este erudito se convirtió en el primer europeo que vio la ciudad, que identificó como Petra, desaparecida de la mayoría de los mapas en el siglo VII. Se calcula que todavía tres cuartas partes de la ciudad están bajo la arena que, en forma de tempestades, la sepultó durante trece siglos.

La ciencia de los arqueólogos no ha podido desenterrar todas las claves del enigma. Se sabe que los nabateos atravesaron este desfiladero en el siglo XIV a.C.; más de un kilómetro de tortuosos recodos y paredes inclinadas hace pensar a muchos que la ciudad fuera un santuario inaccesible, custodiado por centinelas apostados en el Siq, una hendidura de 75 metros en la roca y que es la principal vía de acceso a Petra.

Templos tallados en la piedra

Fiel a sus misterios, no se conoce la función que Al Khazneh (el Tesoro) cumplía para los nabateos. El templo tiene una fachada de veinte metros de altura de entrada excavado en la roca y que muchos creen consagrado a la diosa egipcia Isis, la hechicera. Una creencia popular asegura que el rey Aretas, como los faraones, lo llenó de oro y piedras preciosas. Los que intentaron apoderarse de este Tesoro murieron al precipitarse a un misterioso vacío.

Las cuevas pueblan la ciudad rosa, así como panteones y tumbas, como las de Urna, la Corintia, la Escalonada y la de Sixtus Florentinos, gobernador de la provincia de Arabia en tiempos de Adriano y que deseó ser sepultado en ella. Uno de los más espléndidos templos de Petra es el Ed Deir, transformado en basílica durante la dominación bizantina del siglo V.

Un enclave bíblico

En las ruinas de otro templo bizantino de la ciudad, incendiado hacia el año 600, se han descubierto pergaminos que pueden arrojar luz sobre el enigma del ocaso de la ciudad desde la dominación romana.

El sitio más solitario e inaccesible de Petra, es la cumbre del Yébel Harún, sepulcro de Aarón, el hermano de Moisés, de quien la Biblia dice que murió aquí. Desde este alto abandonado de las rutas turísticas se puede contemplar la majestuosidad del desierto jordano y el hechizo de Petra, la ciudad excavada en la roca.

Imagen: Maureen

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